Nuestra historia

Hay historias que se construyen con el tiempo. La nuestra comenzó mucho antes de FINISSIMA.

Detrás de FINISSIMA hay una familia, un oficio transmitido de generación en generación y una mujer que lleva más de 30 años haciendo ropa.

Su nombre es Fina.

Fina creció entre telas, máquinas, hilos y prendas. La confección ya formaba parte de su historia familiar antes de convertirse también en la suya: ella representa la tercera generación de una familia dedicada a fabricar ropa.

Con el paso de los años, aquello que comenzó como un oficio aprendido en familia se convirtió en su propio camino.

No desde una gran oficina.
No desde una idea construida en un escritorio.

Sino desde el trabajo diario: probar, fabricar, corregir, aprender y volver a empezar.

Y sobre todo, desde una convicción que sigue siendo la misma hasta hoy:

hacer prendas cómodas, funcionales y de buena calidad que realmente puedan acompañar la vida de quien las usa.


Más de 30 años haciendo prendas para la vida real

Durante más de tres décadas, Fina ha visto cambiar la moda, los colores, las tendencias y hasta la forma en la que compramos ropa.

Pero algunas cosas no han cambiado.

La importancia de una prenda que se sienta bien.
De un tejido que acompañe el movimiento.
De un básico al que puedes volver una y otra vez.

De hecho, algunos de los productos que fabricamos actualmente tienen más de 15 años formando parte de nuestra historia.

Han cambiado detalles, materiales y procesos.

Los hemos perfeccionado, adaptado y desarrollado con el tiempo.

Pero siguen aquí por una razón muy sencilla:

funcionan.

Y quizá una de las cosas que más orgullo le da a Fina es precisamente eso: fabricar prendas que no solamente recomienda, sino que ella misma utiliza en su propio día a día.

Porque para nosotros, confiar en lo que hacemos comienza por querer usarlo nosotros mismos.


De fabricar para otros a construir algo propio

Durante muchos años, nuestra experiencia estuvo principalmente detrás de otras prendas y otros proyectos.

Aprendimos a fabricar.

Aprendimos de materiales, ajustes, elasticidades, procesos y de todos esos pequeños detalles que pueden cambiar completamente cómo se siente una prenda sobre el cuerpo.

Pero poco a poco comenzó a surgir una pregunta:

¿Y si todo lo que hemos aprendido durante tantos años lo ponemos al servicio de una marca propia?

Así comenzó una nueva etapa.

En 2018, nuestra historia tomó el nombre de FINISSIMA.

Una marca nacida desde la fabricación, pero creada pensando en las mujeres que utilizarían cada prenda.

No queríamos hacer ropa solamente para que se viera bonita.

Queríamos crear básicos que resolvieran algo.

Prendas fáciles de usar.
Cómodas.
Versátiles.
Que pudieran formar parte de la vida real.

De ahí nacieron y evolucionaron muchos de los esenciales que hoy nos representan: nuestras prendas antirroce, camisetas, básicos seamless y cada nuevo producto que incorporamos a la colección.


Una nueva generación se suma a la historia

Con los años, los hijos de Fina también comenzaron a integrarse al negocio familiar.

Con ellos llegaron nuevas ideas, nuevas herramientas y nuevas maneras de conectar con nuestras clientas.

La experiencia de más de tres décadas comenzó a mezclarse con e-commerce, redes sociales, nuevos procesos creativos y nuevas formas de escuchar a quienes utilizan FINISSIMA todos los días.

Y esa combinación se ha convertido en una parte importante de lo que somos hoy:

experiencia y evolución.

Conservar todo aquello que hemos aprendido durante años, pero sin dejar de cambiar.

Escuchar.

Mejorar.

Probar nuevos colores.

Desarrollar nuevas prendas.

Encontrar nuevas formas de hacer mejor aquello que llevamos tanto tiempo haciendo.


Fabricamos pensando en ti

FINISSIMA no nació de querer seguir una tendencia.

Nació de conocer el producto desde adentro.

De saber cómo se fabrica una prenda y entender que, muchas veces, los detalles que menos se ven son precisamente los que más se sienten.

Por eso ponemos especial atención en la suavidad, elasticidad, ajuste y comodidad de cada diseño.

Nuestra experiencia con tecnología seamless nos permite desarrollar prendas pensadas para adaptarse al cuerpo con menos costuras incómodas y mayor libertad de movimiento.

Pero ninguna máquina sustituye lo más importante:

la experiencia de las personas que están detrás de cada producto.

Seguimos revisando, probando, ajustando y aprendiendo.

Porque fabricar una prenda es solamente una parte del proceso.

La otra comienza cuando llega a ti.


Lo que realmente queremos construir

Hoy FINISSIMA ha llegado a mujeres y familias en distintos lugares de México.

Y aunque la marca siga creciendo, hay algo que queremos conservar.

La cercanía.

Queremos seguir siendo una empresa donde detrás de cada pedido haya personas reales.

Donde las opiniones de nuestras clientas puedan convertirse en nuevos colores, mejoras, nuevos productos o incluso en decisiones que cambien lo que hacemos.

Porque muchas de las mejores ideas de FINISSIMA no han nacido solamente dentro de nuestra fábrica.

También han nacido escuchándolas a ustedes.


Una historia que sigue escribiéndose

Cuando alguien compra una FINISSIMA, nosotros no vemos únicamente una venta.

Vemos a una mujer confiando en algo que fabricamos con mucho cariño, cuidado y empeño.

Vemos la oportunidad de acompañarla en uno de esos momentos cotidianos para los que precisamente diseñamos nuestras prendas.

Y vemos también la posibilidad de que una historia que comenzó generaciones atrás pueda seguir avanzando.

FINISSIMA es hoy el resultado de muchas cosas:

De una familia.
De más de 30 años de experiencia.
De productos que han acompañado a nuestras clientas durante años.
De nuevas generaciones.
De errores, aprendizajes y evolución.
Y, sobre todo, de una enorme pasión por fabricar prendas que realmente funcionen.

Seguimos aprendiendo.

Seguimos creando.

Y seguimos haciendo lo que Fina lleva tantos años haciendo:

prendas pensadas para acompañarte en la vida real.

Con cariño,
Fina y familia
FINISSIMA